Acostarse con el móvil y otros problemas de insomnio

15 Julio, 2013

Una penúltima partidita al Candy Crush, un vistazo al último correo, un repaso de la agenda de la semana o una miradita al WhatsApp para ver si tu rollete te ha escrito y el móvil no ha sonado porque se ha silenciado solo…

Son algunos de los motivos que hacen que intentes dormir con el teléfono al lado por si te despiertas y te apetece volver a repetir el proceso, a las 4:33 de la madrugada.

Echarás la culpa al >calor veraniego, aunque también te hayas dormido con el aire acondicionado puesto y la habitación esté a 17 grados, pero lo que realmente te hace tener medio ojo abierto y el otro también es tus sensores de alerta “por si las moscas”.

Es tal tu dependencia del móvil que no puedes ni tan siquiera dormir ocho horas seguidas sin estar pendiente de un sonido, tipo “pi”, que nunca llega. Solo para avisarte de lo último de Planeo, que por supuesto saben de tu cuasi insomnio y lanzan su email a la luz de la luna.

Tranquilo, eres todo menos rarito. Según un estudio de la Fundación Americana del Sueño, de Estado Unidos, la mayoría de los que tenemos un teléfono móvil lo usamos justo antes de dormirnos.

Un 72% de los jóvenes estadounidenses de entre 13 y 18 años lo toma ya como una costumbre básica y no resulta extraño que el lindo aparatito repose junto a su dueño. Solo falta un besito de buenas noches.

A pesar de eso, en doctorSIM no resulta bajo el porcentaje (10%) que deja el teléfono encendido y con el sonido activado durante la noche.

Sea como sea, el 51% del total de encuestados dijo que no dormía bien en absoluto, mientras que un 66% señalaba no sentirse a tope mientras conducía y un 52% que a media tarde soñaba despierto con una siesta a la española, spanish siesta.

Pero no solo el estado de alerta del organismo altera el sueño o la concentración, sino que la propia iluminación de los aparatos influye en los humanos durmientes.

Según el “Centro de Investigaciones sobre Iluminación del Instituto Politécnico Rensselaer”, en Nueva York (EE.UU.), el uso del móvil durante más de dos horas antes de acostarnos nos hace correr el riesgo de tener problemas para dormirnos, sobre todo si somos jóvenes.

Es decir, que si hemos estado toqueteando el teléfono, tardaremos bastante más en empezar a roncar.

Esto contribuye a un descenso de un 22% de melatonina y a irregularidades de los ciclos físicos que regulan la melanina, entre otras hormonas, acarrando problemas de salud y afectando al mismísimo cerebro.

Vía: ABC Tecnología y RT


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