diarioD1Paciente: ¿me voy o no me voy?

Han tenido que pasar siete días o lo que viene siendo una semana para que me sentara frente al teclado con el espíritu más o menos sosegado y poder contar esta “experiencia” de una forma… digamos reposada y digna, para relatar todos los detalles de la historieta sin tampoco hacerla muy extensa.

Y es que tras recibir la última factura de mi operadora (Vodafone) pasé de la sorpresa a la indignación y luego sin tiempo para reflexión a empezar a rezumar odio en plan visceral, vamos que me salía de las mismísimas entrañas. Y si cuento todas estas cosas con cierta ligereza, socarronería y soniquete de humor, sólo es para espantar los malos espíritus, porque creedme, la mala leche me sigue ardiendo por dentro.

La susodicha factura asciende a 704 euros algo extraordinariamente anormal para una persona que en los últimos 10 meses no ha pagado más de 50 ó 60 euros mensuales. “¡Tiene que haber un error!” Fue lo primero que pensé. Me pongo a revisar el detalle del consumo (varias páginas) y veo que, según Vodafone, entre el día 26 de Enero al 24 de Febrero me conecté de forma permanente a Vodafone Live!, hablo de 30 días las 24 horas de cada día. Y con conexiones y desconexiones de 60 minutos. Vamos, que en todo un mes este cura que les escribe no durmió, no comió, no… no hice nada, salvo conectarme y desconectarme sistemática y quirúrgicamente cada 60 minutos, por la mañana, por la tarde, por la noche, de madrugada…

“Evidentemente es un error tan claro que tienen que subsanar por narices y de forma inmediata”, fue lo segundo que pensé. ¡Já! Yo debo vivir en los Mundos de Yupi… Tras un par o tres de llamadas al centro de atención al cliente consigo que me pongan con el departamento de calidad (o algo así). Yo pensé que un error tan evidente, tan documentado por escrito en su propia factura, tan de cajón, lo arreglarían de forma inmediata. Pues no, lo dicho, tengo que pedir un billete para salir de los Mundos de Yupi… “Que ya me llamarán en unos días”, me dice una señorita malhumorada y poco atenta. Y es que “lo tienen que estudiar”. ¿Qué carajo hay que estudiar?

Pues eso, que ya me llamarán. Y lo hicieron. Pero del Departamento de Bajas, porque días después solicité la portabilidad a Yoigo. Harto de esperar y de un trato indigno a un buen cliente de varios años. Y la llamada me ofrecía un 30% de descuento en mi factura mensual con la condición de cancelar el cambio de compañía. Ah, de los 700 euros y del monumental error (¿timo?) ni pajolera palabra. Nada, niente.

Así que ahora se supone que debo decidir entre quedarme con un atajo de ***** que se han quedado con mi dinero, aceptando una sucia oferta que más suena a soborno callejero que a otra cosa, o irme a otra compañía que, por el momento, todavía no me ha hecho nada. ¿Me voy o no me voy? Me voy.

RECOMIENDA ESTE POST:


Este post es de doctorSIM

1 Responses »

  1. Los de Potafone son unos ladrones. Punto. A me me hicieron una parecida, no tan gorda de dinero, pero parecida. Los mandé a paseo y ahora estoy con Simyo…

Deja tu comentario