Ventajas del uso del móvil en la educación

6 mayo, 2015

“Alumnos, encended el móvil”

Dicen que prohibir algo no hace más que promover su mal uso. El castigo es un medio sencillo de conseguir que no se utilice aquello que no conocemos, nos atemoriza o vemos como una amenaza. En ocasiones, no es más que una forma de demostrar desconocimiento o cerrar las puertas a una herramienta que puede servir para conseguir avances a poco que la conozcamos.

La prohibición del móvil y otros dispositivos en las aulas puede ser un buen ejemplo. Es tal el miedo de muchos profesores que ni tan siquiera se han molestado en aprender porqué puede ser beneficioso para impartir sus lecciones e incluso se han quedado tan atrás, que los propios niños saben más de la tecnología que ellos mismos.

  • Gracias al móvil, el alumno lleva toda la información con él. Puede intercambiarla, moverla, desplazarla… todo a través de un pequeño dispositivo llamado teléfono o tableta.
  • Las aplicaciones educativas facilitan el aprendizaje y son cada vez más las empresas que se lanzan a crearlas. Se calcula que a día de hoy hay ya cerca de 100.000. Muchas de ellas son gratis y a veces tan entretenidas, que facilitan el aprendizaje del alumno.
  • El profesor puede utilizar el móvil para facilitar su propio aprendizaje y motivar e incrementar el de los alumnos. De hecho, son ya muchos los profesores nacidos en la era tecnológica que hoy vivimos. Es necesario un programa formativo del profesorado para que se adapte a los avances tecnológicos.
  • Esta era digital no sólo consta de medios y herramientas de educación, sino que el propio historial y currículum de los alumnos está en la propia red, fuera del soporte de papel.
  • El gasto público en tecnología debe ir en consonancia con la formación de aquellos que deben hacer uso de ella para formar a los demás.

Atrás quedan los días en que el profesor nos repartía un bolígrafo para tomar apuntes. Bienvenidos a la era digital en que el buen uso de los móviles es una cuestión de educación y de ejemplo, antes que un asunto de prohibiciones de miedo.

Vía: El País, Appsmama