Facebook manipula las emociones de sus usuarios

1 Julio, 2014

Facebook te ha visto cara de conejo. Eso al menos es lo que se desprende de su último estudio, que fomenta la utilización de tus más profundos sentimientos para manipularte sin tu consentimiento.

Tu tristeza de los últimos días nada tiene que ver con que tu amiga favorita le regale todos los “me gustas” a tu ser más odiado, alias “El tabletas”, sino más bien al experimento de la red social con nada más y nada menos que 689.000 perfiles.

Vale, vale, que no cunda el pánico, no usaron pinzas de la ropa para separarnos los ojos, pero es quizás algo que debería ser ciertamente avisado e, incluso, ilegal. Más allá de que las condiciones de uso lo avisen de una manera liviana.

Aunque el análisis se haya hecho con uno de cada 2.500 perfiles, es relevante que se haya utilizado el propio contenido y no la publicidad para sugestionar a los conejillos humanos.

¿Qué han hecho con nosotros?

La artimaña consistía en alterar el algoritmo de las noticias mostradas en el área de “Noticias” para que el usuario tan solo viera negativas o positivas, según estuviera en un grupo u otro de los analizados.

Lo más llamativo es que esas noticias eran las de sus propios amigos de la red social y no únicamente la publicidad de la red social.

El resultado es que en los casos negativos la interacción de los usuarios era muy baja en cuanto a comentar, dar “Me gusta” o realizar cualquier acción al ver las novedades. Y lo más curioso es que las sensaciones o bienestar de la propia persona estudiada iba en la línea del carácter de las noticias que estaba viendo, pasada una semana.

Críticas

Las críticas no han tardado en llegar. Los portavoces del estudio han tratado de quitar leña a la hoguera y dicho que “nos importa el impacto emocional de Facebook en las personas que lo usan, por eso hemos hecho el estudio. Sentíamos que era importante investigar si ver contenido positivo de los amigos les hacía seguir dentro o si, el hecho de que lo que se contaba era negativo, les invitaba a no visitar Facebook. No queríamos enfadar a nadie”.

Si bien es cierto que la letra pequeña de este tipo de páginas es larga y aburrida para evitar que la leamos, también el hecho de que esté ahí muchas veces hace que los propios administradores puedan lavarse las manos.

Por eso quizás tener un perfil hace que demos permiso para realizar “operaciones internas, resolución de problemas, análisis de datos, experimentos, investigación y mejoras en el servicio”.

Esto conlleva manipulación voluntaria e inconsciente.

Vía: El País y The Guardian

Más información: Facebook


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