Preguntar a tu madre si te puede planchar la camisa antes de ir a ver a tus suegros tendría por tanto que ver con un rendimiento mayor en la parte del cerebro más cercana a la oreja por la que se lo pides… y además esto tendría un efecto sobre la materia gris de mayor producción de glucosa, algo así como el ejercicio para un músculo una vez vas al gimnasio.
Los pitagorines o mejor llamados investigadores no tienen aún claro si es un efecto positivo o negativo, aunque es evidente que no está de más ser precavidos, sobre todo con niños y adolescentes, “cuyos cerebros son mucho más vulnerables a las intromisiones de este tipo”, opina la responsable del estudio, quien es también directora del Instituto Estadounidense de Abuso de Drogas.
Para evitar cualquier posible efecto, los investigadores invitan al uso, entre los más jóvenes, de periféricos como manos libres o incluso a utilizar más a menudo mensajes de texto que llamadas largas. Lo que sí es cierto es que una zona del cerebro esté más activa que otra no quiere decir que haya ninguna anomalía. Los expertos recuerdan que “se han hecho muchas pruebas y nunca se ha visto un efecto directo” del móvil sobre el organismo.
Fuente: Europa Press