Y es que tras recibir la última factura de mi operadora (Vodafone) pasé de la sorpresa a la indignación y luego sin tiempo para reflexión a empezar a rezumar odio en plan visceral, vamos que me salía de las mismísimas entrañas. Y si cuento todas estas cosas con cierta ligereza, socarronería y soniquete de humor, sólo es para espantar los malos espíritus, porque creedme, la mala leche me sigue ardiendo por dentro.
La susodicha factura asciende a 704 euros algo extraordinariamente anormal para una persona que en los últimos 10 meses no ha pagado más de 50 ó 60 euros mensuales. “