“Menos de un 1% estaba realizando un uso masivo del servicio lo que lo hace inviable”. Estas fueron las palabras con las que Andsjö explicó/justificó el cambio de su tarifa. Y lo que cambió también fue mi cara que pasó de la serena. Lo primero que pensé es: “cómo se puede tener tanto morro”, seguido de un “este tío debe pensar que los usuarios somos imbéciles”.
Yoigo ha prometido más guerra: alcanzar el millón de usuarios, empezar a dar servicio a empresas de hasta 70 empleados, cuota de mercado del 2,5% y chim-pam-pum, vamos, la marimorena. Pero Yoigo debería saber que el mercado español tiene memoria, “te las guarda”, y los usuarios particulares más. No vale el “te hago una faena monumental (por no utilizar otra expresión más soez) y luego pasamos página,