El Blog de doctorSIM
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Tendencia preocupante de algunos spots

ONO fue la primera en inaugurar esta tradición de dudosa limpieza. Bueno, corregimos, a nuestro juicio se trata de una práctica sucia, engañosa y maliciosa. Lo contamos rápidamente. Seguro que habrás visto ya un repetido spot donde una ruidosa y molesta voz en off te dice que “ONO es como las cosas buenas” y otras maravillas maravillosas. Lo llamativo de ese spot es que el precio anunciado sólo es válido durante los primeros tres meses.

“Bueno, no está mal, al menos lo aclaran y especifican que la oferta del precio sólo es válida durante ese periodo”, puede decir alguno. Ya, pero ¿por qué no informar clara y limpiamente del precio real y final que terminará pagando el paciente cliente de turno? Es evidente, se trata de un gancho o cebo marketiniano muy efectivo, pues nuestra mente retiene antes el fabuloso precio de lanzamiento que el corto periodo de validez del mismo. Cualquiera que haya hecho publicidad alguna vez lo sabe.

Y esto, que se podría quedar simplemente en una mala práctica de una empresa parece que se ha contagiado rápidamente a Vodafone, que últimamente (bueno, hace ya tiempo) parece el champion de todo lo malo de este negocio: publicidad engañosa, cobros indebidos, irregularidades en sus facturas, promociones pobres, etc. Ayer mismo veíamos en televisión su último spot con una súper-mega-chachi oferta para Autónomos, uno de los grupos de clientes más jugosos para las ambiciosas operadoras.

Dejando a un lado el paquete-oferta, del que ya hablaremos otro día, el anuncio terminaba con un precio válido durante los dos primeros meses. ¿Y luego qué? ¿Dejo abierta la puerta de mi casa para que entréis a robar? ¿Me vais a fundir el negocio como ya hacen los bancos? Publicidad ventajista, opaca, capciosa y una trampa mortal para los que quieren reducir su factura de móvil a toda costa. Al final, llegan las sorpresas (muy desagradables).

A las compañías que venden tonos y logos por SMS se les ha metido mucha caña por sus spots “poco limpios”, por no contar el precio real y final y por otras muchas cosas más. Pero desde luego a estos gigantes hacedores de dinero no les sopla la oreja nadie, ni secretario ni ministro ni rey. Faltaría más.

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